domingo, 4 de agosto de 2013

Cultura de la buena leche / Oda a las tetas

Es la semana de la lactancia materna y andamos hablando de ello. Esa campaña que dice que dar la teta es dar lo mejor de una, a mi me parece un poco fuerte y exagerada, en el sentido de que hay mujeres que no lo pueden hacer y por ahí no es “por no poner lo mejor de ellas”, sino, por ejemplo, porque en muchos casos no tuvieron el apoyo suficiente.

Qué necesidad tienen los que la quieren a una y al crío (ni hablar de los que te cruzás en la calle o el taxista, pero de los cercanos duele más la falta de apoyo), y encima no son los dueños de las tetas, de enunciar frases del estilo: estas segura que te sale, ese chico se queda con hambre, ya te tomo el tiempo, ya te usa de chupete, no saca: juega, ya no debe alimentar a esta edad, si la leche de formula hoy en día es tan o más completa, proba aunque sea con una mamadera porque es esclavizante estar todo el día, proba aunque sea con una mamadera que se despierta a la noche porque tienen hambre, cuando le salgan los dientes te va a morder, fijate lo que comés porque arruinás la leche, cuidado que se te puede cortar, te sale muy aguada, etc, etc, etc. Qué necesidad?! Por un lado hay que informarse: para no repetir como loros creencias sin fundamentos. Por el otro, tanto si el pibe se “malcría”, como si usa de juguete algo que no corresponde, me parece que es un tema de los padres. Me parece.

Cuando el mundo se trastocó, porque nació el crío, las tetas pasaron a ser mi todo. Ya lo había escuchado decir, pero de ahí a sentirlo es otra cosa: te sentís toda una teta. Y ahí vienen el cansancio, las dudas, te preguntás si lo estás haciendo bien, creés que no vas a llegar a los objetivos, pensás que ser mujer es poder hacer eso, sentís que nunca pusiste tanto el cuerpo, te preguntás si tiene sentido, creés que seguro no lo estás haciendo bien.

La confianza en una misma es fundamental, lo anímico hace que las cosas rueden mejor para poder hacer todo aquello que nos permite estar sanas, física y emocionalmente, para realizar tal acto, que al principio es más desgastante que hermoso. A dar la teta se aprende, eso de los instintos no nos curte bien a estos bichos cuya adaptación natural parece haber sido el desarrollo de la desnaturalización. Y como bicho cultural, para hacer algo que es tan animal, ergo lo pueden hacer todas en principio, necesitamos ser acompañadas, entendidas, sostenidas, alentadas. Todas cosas que no cuestan si ponemos buena onda, digámosle, un poco de: cultura de la buena leche.

Muchas veces simplemente no se puede y resulta que otras cosas son lo mejor de una. Igual, en mi caso: sí, fue dar lo mejor. Al menos hasta este momento, ya que hacerlo es en sí lo mejor que hice hasta hoy. Ahora viene el descargo romántico.

Estoy amando dar la teta, poder hacerlo me hace inmensamente feliz. Y nunca estuve de acuerdo con la afirmación de que “lo bueno cuesta”, pero esta vez… el hecho de que haya sido difícil establecer la lactancia lo hace aún mejor.

Después está la nobleza de las tetas. Ellas se las bancan todas. Mi especie de oda a las tetas, sin tener vergüenza de caer en lugares comunes, diría:

Las tetas.
Sacadas de la remera en cualquier lado, pierden su privacidad.
Usadas como un plato exclusivo, son dejadas un buen tiempo fuera del sexo.
Estiradas y vaciadas miles de veces, su estética se desvirtúa.
Pero desde ahí, desde su realidad, 
miran al mundo todas orgullosas.
Orgullosas de:
engordar a un pibe,
darle anticuerpos personalizados, 
poder producir en:
todo momento,
cualquier lugar,
siempre  a la temperatura ideal,
sin  fecha de vencimiento,
con seguridad e higiene imposible de perfeccionar,
y  gratis!!!.
Y más orgullosas aún de:
dar los mejores mimos,
siendo, por qué no, un chupete vivo, el original.
Siendo un sustituto momentáneo de aquel cordón,
cuando estar fuera del útero pega mal y da la angustia, 
para eso también están.
Orgullosas ellas:
Haciendo un trabajo que es ese regalo para toda la vida.
Siendo herramientas de una forma de amor.
Generando lo más parecido a un superpoder que conozco.
Dando la magia de generar tal morfi!!!!
Las tetas.

Pueden reirse.
Yo por mi parte cierro este post agradeciendo, en lo más profundo de mi ser, a mi compañero, mi Juan, el padre del crío. Sin él, sin su apoyo, sin su confianza, no sé si lo hubiera podido lograr.
Eduquemos para sostener y apoyar a todas.
Seamos buena leche.
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