jueves, 8 de agosto de 2013

Fuerza puérpera

Advertencia sobre descargo asquerosamente personal. 

Hoy pensaba en lo fuerte que fui embarazada. La hipocondríaca cedió paso a un intento de relajada, o al menos al disfrute de la transformación mágica del cuerpo por ese hecho. Alguna vez tocó la puerta el ataque de pánico, el maldito, entonces palpando la panza desperté al bebé para sentirme valiente, y no pasó. La depresiva dio lugar a una tipa fresca, feliz de ser un recipiente. La insegura estuvo orgullosa de sí por la gran gesta. El intestino irritable se dejó de joder. 

El bebé salió y me quedé cuidándolo, sin los ruidos de la ciudad, los problemas políticos que amé y empezaban a aburrir, los diarios, los libros teóricos obligados, los pasillos de la facultad que ya no me llenaban, los apuntes que acosaban porque no sabía decir hasta acá, lo de la historia de una no psicoanalizado, los basta que no supe decir a tiempo a lo que hacía mal. Estuve sin todo eso encima un montón de meses. Me quedé encerrada con mi bebé, convertida en una teta y hablando de la maternidad (ahí la frikié y empecé a compartir estos escritos de intimidades), no fui tan valiente como cuando lo sentía moverse adentro, pero hice de mi licencia una trinchera y estuvo muy bueno.

Me había olvidado de los del placard, hasta hace unos días. Salir hizo que me conecte con el antes, no fue en sí salir al mundo el problema, ni dejarlo en la guardería, no. Fueron algunas cosas viejas que se presentaron pesadas y me puse muy nerviosa. Como si cuando hubiera dejado al bebé, por primera vez muchas horas al cuidado de otros, saliera a la calle y en la puerta del Jardín me esperaran mis antiguos traumas a lo patota. Y me sentí débil, como muchas veces antes de la panza. Necesité que el bebé me curara durmiendo encima mío.

Empecé a reparirme el día que el test dio positivo, pero no termino de hacerlo. Lo nuevo convive que lo no resuelto. Dar vuelta páginas viejas está costando, ese viento insistente del pasado que genero sin querer. Aquellas angustias acarreadas que gritan: divan o drogas, pero algo!!!

Voy a poder reparirme, por sobre todo por el ser creado que me merece alegre y enamorada de la vida. Porque amo a un compañero. Porque tengo unos amigos y compañeros hermosos. Porque hay un cambio de época que hace feliz a muchos compatriotas y quiero ser parte. Porque no voy a repetir historias tóxicas. En varios libros leí eso de que ser una puérpera es una gran oportunidad para renacer. Y lo creo, aunque este costando.

Alguna vez firmé que lo de la depre posparto no iba a ser lo mío, no. Menos las depres viejas, menos! Si soy otra, no? Quiero ser fuerte como cuando tenía una panzota, y voy a lograrlo, porque ahora el producto de esos nueve meses me espera con sus ojotes grandes, la mejor sonrisa, un mamá en la punta de la lengua, me espera para que le presente el mundo. Eso es fuerza.
                                                                                                            
A mis amigos que quemé la cabeza esta semana. Que también son fuerza.
Foto hogareña
Baile de panza
Dic, 2012

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3 comentarios:

  1. Genial Coni!!!!!
    Cada vez me jor!!
    Me identifique tanto tanto... que dificil es REENCONTRARSE!!!!!!!!!!

    Suerte en eso!
    Yo sigo en esa lucha!

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  2. Todavia no llegue, pero creo entender de que estamos hablando casi a la perfeccion!
    Me gusto mucho...
    Abrazote!

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  3. Me olvide! Te deje un premiecito la sem pasada!
    "Tarea Hecha..."

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