jueves, 5 de septiembre de 2013

#pócimamágica

No fueron unos buenos días. En la “recuperación” me da un ataque de mujer boba y gasto dinero. La remera tiene en la estampa una máquina de escribir. Recordé que cuando chica quería ser escritora. Recordé que tengo mucho pendiente por escribir. Y recordé este blog, que me ayuda a pensar(me) y (re)escribir(me) un poquito hoy. Aquí estoy, de vuelta en la compu, haciendo borradores de ideas, conectada al feisbuc, leyendo pavadas y otras no tanto. De vuelta conectada a lo siglo XXI, mientras mis hombres duermen, esta noche de té de hierbas tranquilizantes (tengo todo un texto en honor a esta pócima mágica), globulitos homeopaticos y flores juanescas. Es que en un momento fue: mi cordura o continuar con la lactancia. Y ya una vez había quedado de este lado de la línea sin necesidad de psicofármacos, tenía que darse si o si otra vez: porque iba a elegir la lactancia.



Gracias a mi gran compañero que hizo de esto una elección de ambos
Texto de la madrugada del 5 de setiembre de 2013