domingo, 27 de octubre de 2013

Así cualquiera quiere más hijos / #madreloca

Hoy es noche de fiebre. Mucha. Otra vez.

Eliminé las redes sociales del teléfono para no "boludear" tanto, como terapia por la culpa que me causa darle parte de mi vida a un aparato e internet, pero estos son los momentos donde si no paveo mi cerebro entra en corto. Recalculando. Me hago trampa y me conecto a feisbuc por el navegador, también voy descomprimiendo escribiendo algo. Esto.

Toco frente, arde, doy vuelta paño mojado. Suspira. Suspiro. Fuerzo pensar en otra cosa, en estos momentos este aparato viene taaaan bien. Van tres meses desde que empezó a ir a jardines (dos, por cambio mediante), así van: tres otitis, dos gastroenteritis, perdí la cuenta de los catarros, mocos casi permanentes, ponele un mes de tos si sumo días, dos veces placas en garganta, ahora bronquitis y comienzo de neumonía, y seguro algo olvido...

Llevo una hora eterna dentro de la cuna esperando que los cuarenta grados sean bajados por el paracetamol, pare la agitación y se relaje, pues duerme quejándose y agarrando su cabeza. El padre fue despertado para ayudar con el remedio, mientras en bata dí vueltas en círculos pensando como haré en el laburo, ya no me queda licencia por familia. Me mira y dice: tranquila, no pasa nada. Se pone de espaldas e igual casi que lo veo blanquear los ojos.

Ahora ronca, tiendo a pensar que es porque esta tranquilo ante el hecho de que yo me fijo si la fiebre baja, quiero creer que es eso lo que le pasa. Y péndulo entre las ganas de matarlo por no ocurrírsele que quiero dormir (es más lo que deseo, en verdad, es que piense que tengo derecho a hacerlo) y la certeza de que es mi culpa que ocupo un lugar tan ancho, que para que se va a quedar si igual no voy a descansar de ningún modo, mejor que descanse él si puede. Mi mente horrible viaja a la idea de que igual dormiría si yo no estuviera. Cómo puede? Lo mato. No, igual lo necesito para criar el crío. Claro, así cualquiera quiere más hijos, me digo dándome cuerda. Stop.

Toco frente, pongo termómetro, marca un poco menos, fiebre, pero esta bajando. Creo que no hace falta que siga cual contorsionista dentro de la cuna, casi en el mismo momento que lo pienso el peque se acomoda soltándome el camisón, se siente mejor, me libera. En momentos así la flasheo que estamos tan conectados. Dilema: será porque no le queda otra, porque estoy ahí y tiene bien el instinto de supervivencia, y que si fuera otro le daría lo mismo. O el padre puede roncar así porque lo que me parece naturalizado a las patadas es lo natural, ergo la conexión existe.

Nooooo. No es hora para estos pensamientos rebuscados. Hace tres que no duermo por el baile y son las cinco de la matina, de un día complicado. Si lo dijera en vos alta, el padre, respondería: no te adelantes, qué sabés como va a ser el día? En la semana observé al peque y dije: está incubando algo. Se me dijo: siempre pensando lo peor, seguro no es nada más que tu cabeza. Pienso envenenada, ahora, respondería que no es conexión extraterrestre, que solo se trata de la agenda de una madre, que bien podría ser de un padre.

Basta, rosqueti. Andá a dormir! mientras dura el efecto paracetamol.

#textodemadrugada_25-10-13


Fotomontaje
By Mario Sánchez Nevado


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2 comentarios:

  1. Uff nena!!...rosqueti, pero inevitable...inevitable como abrazos y besos frios en la frente para el niño...

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