sábado, 22 de febrero de 2014

Inventate un morfi: NUEVA SECCIÓN

Prólogo

Por primera vez en la vida me gustaría que me guste cocinar. No quise darle de comer a mis amados antes de mi hijo. Me reí de lo de “el amor entra por el estómago”, aunque a mi me entra por ahí muchas veces. Odio cocinar y si me apurás te digo que: “lo que más me gusta es comer”, mala combinación.

Parte de la maternidad de mi madre pasa por el amor que le puso siempre a la comida que nos prepara. Es una maternidad con grietas, como todas, pero no falla cuando nos hace de comer.

No falló cuando no teníamos ni un mango, su creatividad hizo que no se notara. No falló cuando pasé años de infancia queriendo “comer solo leche”, porque aunque nada me gustaba, sentía claro que “si existiera la posibilidad de que comiera hoy, sería algo de lo que ella hace, sacando los guisos, pero no es su culpa sino de las cebollas”, las únicas cosas que al menos podía probar eran las de casa. No falló tampoco cuando pasó más de una década laburando en escuelas de jornada completa y delegaba la cocina a mi atolondrado padre, que siempre le puso onda a su manera, muy a su manera, no falló en ese entonces porque se me pasaba todo el tiempo por la cabeza que “ella lo haría más rico”, y el olor cuando ella cocinaba el sábado por la mañana es el recuerdo de despertares felices. No falló cuando volvía de bailar en la adolescencia y su comida era literalmente un bálsamo para el alma, curaba: penas de amor, pies doloridos por tacos, bajones de faso, resacas, etcéteras de madrugadas de sábados del que adolesce. No falló cuando embarazada me quería comer el mundo, pero sin embargo lo de ella destacaba por sobre todo, y se instaló en Buenos Aires para engordarme aún más los últimos dos meses. No falla hoy cuando le hace comida a mi hijo y redobla el amor que le pone, entonces: él come el triple que generalmente y nosotros lo miramos celosos, rogando que nos deje algo.

Bueno, me gustaría tener una cuota de eso. En cambio mi lema es “hacer un té es cocinar”. En cambio no tomo mate “porque me da acidez”, y es verdad pero sobre todo y en secreto me parece un trabajo terrible prepararlo y cebarlo. En cambio hice un contrato, uno de los tantos que se quemó al nacer el crío, con mi pareja: “yo nunca cocinaría”. Con toda esa carga negativa afronté con horror que terminaba el paraíso de la lactancia exclusiva y unos días antes de los seis meses del crío: “empecé a cocinar”, entre comillas.

El “destino” no me jugó una buena pasada, trato de dejar las culpas de lado por mi mambo con lo de cocinar, porque hay muchos factores que no estoy contando esta vez. Pero la realidad es que el crío tiene épocas cortas en las que come muy bien, y largas en las que no quiere comer nada, que con una milésima de temperatura ya le hace cara de asco a absolutamente todo, y que el percentil que era promedio en todo hasta los seis meses ha ido descendiendo. Tanto descendió, el famoso, que estamos de nutricionista, de pinchazos y de retos de pediatra de aquí para allá.

En el proceso fui poniéndole la mayor onda que puedo, y por suerte cada vez quiero ponerle más. De repente cuando come dos platos de algo que le hice exploto de felicidad, y cuando escribí el mapa de alimentación semanal y anote “mis recetas” para que la nutricionista lo evaluara y me dijo: “que estaba haciendo las cosas bien”, sentí alivio, pero aparte me empujó, relajándome y ganando confianza, a que le haga más inventos mientras tengan amor. Bueno… en realidad necesitan: fibra, cereales, hierro, proteínas, vitaminas y amor. En ese orden. A su vez me sacó la obsesión de la comida hecha en el momento y poderla guardar, al menos un día, me hizo la vida más fácil.

Mi monstruito de la sandía
Foto hogareña
Diciembre 2013
Voy a seguir viendo en terapia que rollo me pega con la cocina, mientras invento una sección con varias etiquetas: #loquemetocóenmadre, #recetasentrecomillas, #MORFAR, #malamadre, #madreloca, #inventateunmorfi




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4 comentarios:

  1. Sabes que a mi me paso un poco al reves... durante el embarazo creo que ya me habia empezado a llamar un poco la cocina. Lo que tiene de bueno "cocinar" es que una vez que sabes dos o tres boludeces podes hacer de todo...no te digo que cocino tipo chef, son todas boludeces sencillas, pero cada vez me gusta mas...en breve empieza ewl mio a comer...ahi te cuento y hacemos intercambio de recetas!
    ;)
    Uan vez mas...beso linda!

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  2. En casa por suerte cocinamos ambos, mas el padre que yo, debo reconocer. tengo epocas en donde me re engancho y cocino un monton y priebo recetas, invento otras y estoy feliz. Pero me volvi a quedar embarazada y 3 meses de nauseas violentas hicieron que no pise la cocina ni para buscar un vaso de agua. ahora estoy volviendo a sentirme bien pero perdi la inspiracion... la estoy buscando! :)

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    1. Ya la vas a recuperar, con esa polenta tan linda!
      Un abrazo,
      c

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