miércoles, 28 de mayo de 2014

Parto y nacimiento respetados (Parte I)

Primero creí que mi parto había sido hermoso. Y tengo borradores edulcorados al respecto. Luego descubrí que me(nos) habían realizado prácticas médicas con las que no hubiese estado de acuerdo si es que se me hubiera preguntado, previa explicación de alternativas. Y que eso: no estar bien informada y no poder elegir, cuando sí hay opciones, se llama: violencia obstetrica. Había(mos) sido violentada(dos)? Empecé a repasar todo lo que había vivido como mujer parturienta, y muchas cosas me decían: sí.

La semana pasada fue la semana del parto respetado y empecé este post. Pero hoy cuando leí la experiencia de una compañera bloguera me dí cuenta que a veces nos (mal)copamos y exageramos, que lo mío no había sido violencia al lado de lo que vivió Pao.

Pero bueno… "todo" es relativo. No la historia del párrafo anterior, eso es relativo un carajo. Pueden ser relativas ciertas prácticas con posibilidades de ser vividas, las mismas,  bien o mal depende la sujeta (nunca mejor usado) y que pueden dejarte de un lado o del otro de las sensaciones. 

Viví un parto que me deja llena de dudas de si pudo haber sido de otra manera, de como hubiera sido sin tanta intervención. Pero estaba feliz con el sanatorio y el equipo médico que me atendió, básicamente porque como buena hipocondríaca había disfrutado con tanto médico pensando por mí (pero ese es un rollo aparte). Luego, cuando en la burbuja de los primeros meses de maternidad me sobró tiempo para leer experiencias, supe que conmigo: se habían mandado varias. Hoy, poniendo en perspectiva, quiero que en mi memoria se dibuje el día que conocí a mi hijo de la mejor manera posible.

Voy a contar, y lo voy a hacer entreverado con la negatividad que me empaña un poco el recuerdo desde que abrí mis sentidos a las vivencias de muchas mujeres, entre las que estoy, a las que en ese momento tan importante no se acompañó de la mejor manera posible.

“La mejor manera pasible”, parece poder forzarse para los recuerdos, y así poder ser selectivo con lo que se guarda en la memoria, para tratar de no estar tan mal con lo que ya pasó y no tiene solución. “La mejor manera posible”, no parece ser una cosa que pueda hacer la realidad médica para con las subjetividades parturientas, quizás por que se trata de otra manera posible: la mejor para un sistema económicamente perverso, en el que parir es generar gastos.  

Yo se parir como las que me precedieron
Ilustración Verónica  Trepie 


Continuación:
Parte II
Parte III
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1 comentario:

  1. Me gusta el juego entre la mejor manera pasible y la mejor manera posible... es cierto que si pensamos en el sistema perverso en el que estamos incertas no hay mucho para elegir. Me reconforta saber que hay muchas mujeres poniendo el cuerpo para conseguir un parto respetado, luego de tanta violencia... me entristece pensarme ignorante y débil tanto en el embarazo como durante el parto. Hoy estoy parada en otro lugar. Saber es poder. Informándonos podemos cambiar la historia o al menos hacer todo lo posible por cambiarla y si no es la nuestra, tal vez la de otras. Nunca es tarde dicen por ahí.

    Un abrazote y gracias <3

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