lunes, 2 de junio de 2014

Por siempre tuyas, Tete

Se acerca con la panza llena de una gran mema y me dice:“tete?”, como no lo hizo antes, le digo:“qué?”, mientras me agacho a su altura poniendo mi pecho firme pero sin señalarlo, quería ver si se trataba de lo que parecía, no lo cría dos semanas después, sin pedir, sin llorar por eso, me mira al pecho, me levanta la remera y señala:“tete!”, “cómo se llaman?”, “tete-tetaaaaaaaaa”, abre la boca se me tira encima, pero la cierra a tiempo para no mamar y darle un beso al pezón. Voy a llorar. “Decile chau a la tete”, me mira a los ojos sonriendo, mueve las manos como diciendo chau, más bien como bailando cualquier cosa, y estira ambas, una va a cada pezón, los agarra, se ríe haciéndose el payaso con la cabeza para atrás exageradamente, sabe que me derrite, repito: “Decile chau y bajá la remera”, niega con la cabeza y se va corriendo.

Bajé mi remera con angustia sobre todo, pero también con alivio porque no quiso prenderse, me duele y me llena a la vez que se esté dando sin dramas y sin mastitis. Bajé mi remera con un ardor en el pecho que no se pasa con antibióticos, pero también con alegría porque se acuerda de “nuestro secreto”, con dolencia porque ya no le importa como antes, con amor porque estamos empezando a encontrarnos de maneras nuevas, con despecho porque nada ni nadie me dijo:“continuá”, con agradecimiento por lo que duró, con decepción hacía mí por no haber llegado a la meta que me puse de dos años, con el consuelo de que igual casi un año y medio es un tiempo considerable, con rencor para con todos los que interfirieron y reconocimiento amoroso para los que apoyaron.

No les dijo chau, porque se las llevó, se las dí, no las quiere, no las necesita para su vida, pero yo necesite dárselas. Seguro las abandona por ahí, pero habrá valido la pena. Están marcadas y llenas de memorias de dolores, fastidios y placeres lejanos a los sexuales. La lactancia tiene dos caras bien marcadas, y quizás por eso mi cuerpo y mente no pudieron llegar a los dos años, pero no tiene arrepentimientos. Es mi caso, al menos.

Lo que más duele es social, duele más que las cuatro mastitis juntas y redobladas, duelen la serie de presiones en las que sucumbí a pesar de estar supuestamente hiper informada. Rencores a la deriva, decido escribirlos y hacer catarsis: ahora.

La pediatra, que me vuelve loca desde hace unos meses porque no está aumentando bien de peso, y me lanza: “hay que ir cortando con la teta, está siendo un arma de doble filo”, pero también fue la que más confianza me dio cuando todo empezó: “este nene lo que más necesita en el mundo es tú teta, que no va a llenar?! tontería! mirá lo bien que crece”.

Mis mejores amigas una diciendo: “pero si es que una mamadera no puede no ser un alivio para vos, tenés una cosa exagerada con esto”, y la otra: “que horror niños grandes mamando y los padres lavando la culpa de no tener tiempo alargando la lactancia”, pero si no saben el orgullo de alimentar del cuerpo, pero si no saben que es verdad que a veces se intenta lavar culpas compartiendo tiempo dando de mamar, y que quizás este mal si es lo único, pero que cosa tan bonita poner el cuerpo en el tiempo que se tenga, pero también me dijeron que me admiraban en algún momento y como no son madres, más que quiero perdonar porque claramente no había mala onda.

Mi pareja, que hace poco más de un mes casi fue comido crudo al yo sentirme traicionada, cuando deslizó: “me parece que ya está, veo tus pechos con marcas y él está grande, te succiona con más fuerza, no creo que eso haga bien”, pero también fue el sostén más grande, más importante, más amoroso, que alimentó rigurosamente, hasta ahora, ese vinculo, que dejó claro compartía la idea de que era sagrado y no solo lo respetó, sino que le rindió culto, lo trabajó, lo estimuló.

Algunas opiniones dolieron más que otras, cuento las contradictorias, cuento sobre las personas que fueron pilares contradictorios, los influyentes en ambos sentidos. Hubo tandas que directamente me parecieron solo mala leche, prefiero no remarcarlas. Y estuvieron algunas personas, que reconozco como otros pilares de nuestra lactancia, sin contradicciones, entre todos: mi madre.

"Cuánto nos costó que ponga la boca bien,
que no muerda con las encías!"
Foto hogareña
2013 
 “Dale la tetita, pobre chico! Hace cuantas horas no toma? Qué recién comió? Pero que importa? Si lo que quiere no es comer, dale la tetita! Mirá quien viene, bebé: tu teta!” Para mi madre yo no he sido su hija este tiempo, he sido la teta de su nieto. Gracias, mamá, te agradezco esto como te he agradecido pocas cosas. Me emociono de amor al recordarte hace unos meses, esperandome parada en la puerta del departamento de Falcón cuando llegaba de trabajar, diciéndome, solo a mí, cómplice de él, también mía, de los dos, pero tratando de que él no escuche por si me negaba:“Dale una tetita, ya tomó una mema, pero dale igual que no te tuvo en todo el día”. Gracias.

"No les dijo chau, porque se las llevó, se las dí, no las quiere, no las necesita para su vida, pero yo necesite dárselas. Seguro las abandona por ahí, pero habrá valido la pena". Y quizás las recupere, para mí, para dárselas a otro crío, o lo que sea. Pero ya no serán las mismas, nunca. Cambiaron, por dentro, por fuera, me cambiaron a mi cuando se transformaron, cuando se dieron. Y ahora le escriben a él, no soy yo, son ellas que le dicen: "por siempre tuyas", Tete

Hoy tengo ganas de compartir una imagen de nosotros, 
de nosotros así. 




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2 comentarios:

  1. Habia escrito un monton y no se que paso. Intento reproducir.
    Debe ser re dificil, entiendo que son etapas y que si se dan "naturalemente" mejor, pero es dificil. #ebm esta empezando a saltear algunas tomas por la comida y el corazon me hace "cuish cuish". Y tambien es dificil dar la teta, por lo que comentas, por que te miran m te cuestionan, pero qué no nos cuestionan? Acho! Hagamos, y que ellos, nuestros crios, despues nos juzguen. Te felicito por una etapa mas cumplida, por mas que duela, por tu bombon, por tu entonro amoroso, por tu manera de escribir y por compartirte y compratirse. Los quiero ya, te dije? Besote!

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