jueves, 30 de abril de 2015

De como acuesta a un bebé recién nacido la madreneura que hay en casa


Intro: una lectora me escribe un comentario en 
Y… me despacho en una respuesta más que obse que me despierta “el imperativo”, 
de hacer un post exclusivo al respecto. 
Estás muy neura.



Es que ella solo me preguntó por los famosos sacos de dormir... y yo me despaché insoportable en toda la explicación del como solíamos acostar al crío recién nacido en casa

martes, 21 de abril de 2015

Listas de “estoy esperando un crío, y soy muy obse"

Abstenerse todo el que no esté preñado, esto es muy denso… 
pero ya los veré arribar cuando algún día.

Lista de objetos pensada para el primer año(o dos años), que de ningún modo son necesarios para ir a tener al crío. Se va viendo con el tiempo. Pero está bueno para armarse un mapa en la cabeza de “necesidades”… sí, sí, necesidades inventadas totalmente innecesarias que nos inventamos para consumir. Pero inventos al fin.

Armarse un mapa en la cabeza sirve mucho a la hora de ordenar el tema regalos, por si tenés que hacer cambios o redireccionar buenas intenciones que se superponen. 

jueves, 16 de abril de 2015

Fruto pagano

Se para en un restaurante frente a un “Papá Noel” de su altura, le toca la barba y me mira, claramente me está preguntando: ¿De qué se trata éste muñeco? Ese es San Nicolás, ¿te acordás del señor que te conté el otro día que vivía en un lugar que se llama Polo Norte, y que le hacía juguetes a los niños pobres?, le digo. Asiente con la cabeza y una sonrisa. Bueno, ¡es ese! La camarera me mira con cara de cu: ¿Y ésta marciana? 

Entramos a una tienda y cuando ve el arbolito de navidad, lleno de pelotas navideñas, grita: ¡Anasss!, dícese de manzanas. Tiene hambre, me dice el padre. Éstas son como un poco brillantes y duras, agrego yo. Familia too mach.

miércoles, 15 de abril de 2015

Confesión

Tengo un alto grado de neurosis. Alto. Me da por el orden. Es eso.

Me asombra, me alegra, me entristece, darme cuenta que muchos amigos -hasta a los que llegan a ser íntimos les pasa al comienzo- no lo notan. Cuando se los digo -si no lo hago tengo la idea de que se alejarán al darse cuenta- empiezan a verlo y dicen: ahhh, pero mucho.

Si, mucho muy neura. Al conocer casa se escucha: qué ordenada! Hablan de la casa, no de “ella”. No ven problema, parece lo contrario. Les puede pasar por años. O soy grosa encubriéndolo, o ya pegué la vuelta y lo encubre la naturalidad.

martes, 14 de abril de 2015

Los hijos, *Por Eduardo Galeano

Hace once años, en Montevideo, yo estaba esperando a Florencia en la puerta de la casa. Ella era muy chica; caminaba como un osito. Yo la veía poco. Me quedaba en el diario hasta cualquier hora y por las mañanas trabajaba en la Universidad. Poco sabía de ella. La besaba dormida, a veces le llevaba chocolatines o juguetes.

La madre no estaba aquella tarde, y yo esperaba en la puerta de la casa el ómnibus que traía a Florencia de la jardinería.

Llegó muy triste. No hablaba. En el ascensor hacía pucheros. Después dejó que la leche se enfriara en el tazón. Miraba el piso.

La senté en mis rodillas y le pedí que me contara. Ella negó con la cabeza. La acaricié, la besé en la frente. Se le escapó alguna lágrima. Con el pañuelo le sequé la cara y la soné. Entonces volví a pedirle:

- Andá, decime.

Me contó que su mejor amiga le había dicho que no la quería.

Lloramos juntos, no sé cuánto tiempo, abrazados los dos, ahí en la silla.
Yo sentía las lastimaduras que Florencia iba a sufrir a lo largo de los años y hubiera querido que Dios existiera y no fuera sordo, para poder rogarle que me diera todo el dolor que le tenía reservado.





Días y noches de amor y de guerra 
                                             Eduardo Galeano 1940-2015