jueves, 30 de abril de 2015

De como acuesta a un bebé recién nacido la madreneura que hay en casa


Intro: una lectora me escribe un comentario en 
Y… me despacho en una respuesta más que obse que me despierta “el imperativo”, 
de hacer un post exclusivo al respecto. 
Estás muy neura.



Es que ella solo me preguntó por los famosos sacos de dormir... y yo me despaché insoportable en toda la explicación del como solíamos acostar al crío recién nacido en casa
Una  de las cosas que te parecen graciosas y luego aplicás es la existencia de esas bolsitas para dormir de bebés. Con ese objeto  te olvidás del miedo de que se cubra la cabeza y no pueda respirar o del embole de estar preocupada toda la noche porque se destapa y se enfría -y digo a propósito: preocupadA, porque pareciera que ellos, por más enganchados que estén con el bebé, cuentan con la tranquilidad de que si el chico no levanta los techos del llanto no hay variables que se hayan movido -.


Al menos en mi caso me resigné totalmente a los cobertores. Cada noche, aun hoy con dos años y medio, lo abrigo con ropa limpia según la temperatura y me olvido del asuntito: "hay que taparlo". No sé si no hago mal porque no hay forma de que duerma, como se supone que se duerme, dentro de las sábanas. La verdad es que es muy cómodo, para una al menos, no tener que estar pendiente del tema ¿Para qué sufrir? Si no se quiere tapar que no se tape, pero no estaré condenada a no poder dormir por eso, existe una vuelta de rosca. 


Igual el tema no es a los dos, es antes. De un montón de cosas que leí, porque el tema me obsesionada cuando era recién nacido, decían que lo más seguro para prevenir la muerte súbita es que en la cunita no haya nada, ni almohadas, ni sabanas, ni cobertores, ningún juguete -tampoco espacios vacíos alrededor, dícese de un colchón que entre bien justo, y los barrotes no deben estar distanciados por más de cinco centímetros- adentro los críos abrigados según corresponda. 


Cuando recién nació poníamos él colchón a unos treinta grados -para evitar el reflujo, nos lo enseñaron en el Sanatorio que nació-, o sea un poquito levantada la cabecera de la cuna. Y para que no se resbale hacíamos un tope tipo nidito -enrollábamos una toalla larga y fina y la poníamos sobre el colchón en forma de semicírculo, en la base del semicírculo el culito del crío quedando el cuerpito también contenido por el nidito, pero sin que éste llegue a la altura de la cara. Así no se patinaba por la inclinación del colchón-. Encima del colchón, el nidito. Encima del nidito, la sabanita -solo la ajustable de abajo-. Y nada más. Arriba el crío en su bolsita de dormir -o sin bolsita abrigado para ocasión-. Encima del crío, nada. 



Recuerdo que me  prestaron una bolsita de una marca francesa, pero tenía el tema de que era demasiado gruesa y la sobretemperatura tampoco da. A veces lo ponía desnudito, abierta la parte de las patitas o bajaba la temperatura del cuarto. Pero seguro que hay bolsitas más intermedias. Y tampoco son tan imprescindibles, se las puede hacer caseras con un polar fino, o solo vestir al chico de acuerdo a la temperatura.


Perdón lo neura/obse/hincha pero me abrieron el tema de como acostarlos, y como solo así fue que ésta obse logró dormir tranquila cuando recién nació me pinta contarlo...

Cualquier cosa -dícese de otra consultilla, de experiencias propias y no de verdades-, a sus órdenes. Se adjunta croquis. 

Dedicado a mis amigas con bebés en sus interiores, desde mi neurosis extrema, con amor. *



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

3 comentarios:

  1. Mami de Feli y de .....30 de abril de 2015, 16:09

    No serán más las ganas de tener otro que las neuras??

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nahhhhhhhhhh! jajja
      es solo solidaridad con ustedes las preñadas!

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Un blog se alimenta de tus comentarios...